lunes, 15 de noviembre de 2010

¿OPOSICIÓN O DESPROPÓSITO?

Lic. Patricio A. Brodsky

15/11/2010


Quien sigue con atención y espíritu crítico el desarrollo de los acontecimientos políticos en Argentina, sobre todo desde los medios de difusión argentinos, podrá ver, en tiempo real, los procesos de construcción de discurso político-hegemónico.

En efecto, se puede apreciar casi a ojo desnudo como son los procesos de producción y reproducción de ideología, y como se altera y se construye una realidad alterna a los acontecimientos, al movimiento de lo real.

Existe una “impunidad” para los discursos desestabilizadores y violentos (“La Gente en la calle dice que se vayan”), amenazas de muerte directas (“La gente en la calle dice los quiero matar”), y calumnias e injurias, falsas denuncias (“el gobierno está armando bandas” o “el gobierno está presionando jueces, diputados, etc.”), una inmensa campaña destituyente en marcha.

Una oposición que, como hemos visto en la votación de la ley de presupuestos, construye con denuncias falaces, rumores y supuestos, acompañada por una campaña mediática basada en “fuentes confiables” (anónimas e incomprobables por lo tanto de dudosa existencia) una supuesta maniobra del gobierno para “comprar” voluntades, aunque sin enunciar sobornos directos.

Cuando ocurrió el episodio de la “Banelco” para comprar diputados para aprobar la ley de flexibilización laboral que iba contra los intereses populares, durante el gobierno de De la Rua hubo denuncias concretas con nombre y apellido, no como ahora que son todas denuncias basadas en “fuentes confiables”, “alguien del gobierno” o “testigos creíbles”, etc.

Se ha formado una impresentable alianza entre los “opositores” que cuando fueron oficialismo llevaron al país al borde de la disolución nacional (Menemismo-Alianza) y los grandes oligopolios de medios de comunicación que les dan el escenario para la construcción ideológica de una realidad alterna a los hechos.

“Comunicadores sociales” que dan vergüenza ajena operando descaradamente como “agentes de prensa” de sus patrones, denunciando como veraz un episodio de supuesta corrupción y apriete que no es más que una evidente y falaz maniobra con el único fin de que esta inoperante oposición haga lo que mejor sabe hacer, desgobernar el país e intentar desestabilizar el proceso antineoliberal y antimonopólico abierto en el país hace 7 años.

Las técnicas que utilizan son las mismas que los pseudo historiadores revisionistas del holocausto, mienten, fraguan fuentes e ignoran por completo las fuentes que contradicen su discurso autoconvincente, recuerdo a Jorge Lanata dicendo que “en el exterior se nos cagan de risa” y viendo luego las opiniones de distintos líderes del mundo, y no me refiero a los de mala prensa como Hugo Chávez, sino Obama, Merkel, Hillary Clinton, el lugar de Argentina en el G20, el lugar de Argentina en el Unasur, etc., etc., no expresan una falta de respeto por el país sin todo lo contrario.

Pero Lanata no es el único que tiene esta mirada deformada, a el lo acompañan muchos otros prestigiosos colegas: Morales Solá, Blank, Ruiz Guiñazú, Tenenbaum, Leuco, Eliaschev, etc., todos ellos contribuyen a construir una mirada de los acontecimientos alejada de lo real.

Lo increíble del caso es la construcción de la “falta de libre expresión” que alegan algunos periodistas y medios cuando este es un gobierno que no ha querellado a ningún periodista, o comparan la situación existente en Venezuela, en donde se han cerrado medios opositores, con la situación en nuestro país en el cual la oposición puede plantear cualquier barbaridad impunemente.

En EE.UU., los medios de difusión han llegado a hacer caer un gobierno (el de Richard Nixon) cuando dieron a conocer que ese gobierno espiaba a sus adversarios (el Escándalo de Watergate). La actitud de los medios aquí es de complicidad cuando deliberadamente ocultan la sentencia en firme del procesamiento de Macri por el caso de las escuchas telefónicas, o se tornan en portavoz de pedófilos condenados como es el caso del Padre Grassi (le dan pantalla a un condenado en dos instancias por el delito de pedofilia mientras insisten con su campaña en contra de la “inseguridad”).

Y si de inseguridad se trata basta ver sólo unas cifras relativas a estadísticas sobre delitos para darse cuenta de la campaña orquestada:

  • (Durante 2007)… La tasa de delitos contra la propiedad por cada 1.000 habitantes fue en Argentina de 17,8 y en Francia de 37,3; es decir, sufrimos menos de la mitad de robos y destrucciones que en Francia[1]

  • En cuanto a la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, de 7 a 9 puntos entre 1991 y 2002, con picos en 1997 y 2002. Después, desde 2003, la cifra de 9,20 cayó a 5,26 en 2007. Queda así demostrado que lejos de haber aumentado, la tasa de homicidios dolosos, en 2007 cayó casi a la mitad de las cifras de 1997 y 2002. [2]

  • Si se compara la situación de Argentina con otros países americanos, nuestra tasa es de 5,4 de homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes. Esta cifra es inferior al 5,8 de Estados Unidos, y mucho menor que el 53,3 de Colombia, el 28,5 de Brasil, el 11,1 de México; igual está Uruguay (5.4), y por debajo Chile (4,2) y Canadá (1,9). (Fuente: Naciones Unidas, Office on drugs and crime, International homicide statistics, www.unodc.org/documents/data-and-analysis/IHS-rates-05012009.pdf). Una observación: la tasa de homicidios en Estados Unidos es mucho más alta en los Estados de la Unión con pena de muerte que en los que no la tienen. [3]

  • Otro eslógan afirma que en la Argentina los delincuentes entran a la cárcel por una puerta y salen por la otra. Las estadísticas internacionales muestran que no es así, y que la tasa de encarcelamiento por cada 100.000 habitantes en la Argentina es de 148, cerca de la de España (145), Reino Unido (145), Brasil (191) y México (196). Estamos, pues, ubicados en el medio de la escala; las tasas no son muy bajas ni excesivas, y más bien están en relación con las tasas de delitos. (Los datos utilizados son del National Council on Crime and Delinquency, U.S. rates of incarcelations, a global perspective, Christopher Hartney, Washington, Noviembre de 2006.) [4]

  • En un párrafo brillante Calcagno describe el funcionamiento perverso de los medios de comunicación y como construyen un problema social (de hechos individuales aislados se pasa a contruir artificialmente un “problema público”. De este modo los medios producen y reproducen ideología, de este mismo modo se construyó el consenso para las privatizaciones neoliberales): La situación en cuanto a homicidios dolosos mejoró de modo sustancial desde 2003. En 2007, esa tasa era de 5,26 por cada 100.000 habitantes, mientras que fue de 8,0 por 100.000 entre 1991 y 2002. Claro está que esta cifra significa 2.071 homicidios durante 2007, o sea 5,67 por día. Si una cadena de medios de comunicación quisiera dar una sensación de inseguridad, le bastaría con exhibir cinco asesinatos por día en la primera página, y a la semana el país tendrá la sensación de que está en medio de una guerra abierta; algo de eso es lo que está ocurriendo. Si los diarios de Estados Unidos se propusieran hacer lo mismo, no les alcanzaría el lugar para cubrir los casi 50 homicidios que hay cada día, en promedio, en ese país. Aun si lográramos bajar la tasa de homicidios hasta un nivel similar al de Suiza o Suecia, los medios de comunicación podrían seguir dando la sensación de altísima inseguridad, con una amplia cobertura a los dos o tres homicidios por día que seguirían ocurriendo.[5]

  • A contramano de la impresión generalizada, las estadísticas internacionales en materia de índices de criminalidad y delito ubican a la Argentina y a Buenos Aires como lugares relativamente seguros, mucho más de lo que podría considerarse a la gran mayoría de los países y ciudades capitales latinoamericanas, así como también a muchas ciudades estadounidenses y europeas. En efecto, al cruzar los resultados del último informe de la ONU en materia de criminalidad (The Tenth United Nations Survey of Crime Trends and Operations of Criminal Justice Systems) con datos oficiales de las 141 naciones estudiadas, aquella que registró las mayores tasas de homicidios dolosos cada 100.000 habitantes (hod) fue Honduras con 50 casos (2007), y la que menos, Andorra con ninguno (2007). La Argentina se ubica en la posición 53ª, con 5,26 hod en igual año, una cantidad muy inferior a los 39 de Colombia (2007); los 38,6 de Sudáfrica y próxima sede del Mundial de fútbol (2007); los 25,7 de Brasil y sede de los Juegos Olímpicos de 2016 (2006); los 17,9 de Rusia (2007), y los 10,97 de México (2006), para citar algunos ejemplos. Con valores cercanos a los de la Argentina se encuentran, entre otros, los EE.UU., con 5,62 (2006); Perú, con 5,54 (2004), y Turquía, con 4,05 (2005). Y por debajo de la Argentina, se hallan Bolivia, con 4,85 (2006); Escocia, con 2,17 (2007); Inglaterra y Gales, con 1,43 (2007); Portugal, con 1,47 (2007); Alemania, con 0,90 (2007), y España, con 1,12 (2007). [6]

  • Asimismo y sobre la base de datos de la CIA World Factbook, las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la OCDE, la Argentina no formó parte del tradicional ranking de países con los mayores índices de crímenes, robos y otros desórdenes perpetrados a ejecutivos de empresas privadas, entre el 2003 y el 2006. Al analizar dicho período y sobre un listado de 93 naciones, se observa que Guatemala es el país más inseguro en este aspecto, con la 1ª posición y un 80,44% de los casos delictivos registrados totales vinculados con el sector empresarial (valores al 2003). Le siguen Kenia, Honduras, Jamaica y Brasil, este último con un 52,03% de casos sobre el total (2003). Siguen luego Sudáfrica en la 16ª posición, China en la 28ª, Portugal en la 37ª, Chile en la 39ª, Colombia en la 41ª, España en la 48ª, México en la 56ª, Perú en la 63ª, Paraguay en la 74ª, Alemania en la 81ª y la Argentina en la 86ª (con el 1,56% de casos vinculados con empresarios del total de hechos delictuosos registrados. Cifras del 2006). [7]

¿Qué ocurriría si se afirmara (y repitiera) que del total de los homicidios registrados en el 2007, 32% corresponden a homicidios dolosos y 58% a homicidios culposos ocurridos en accidentes de tránsito? ¿Qué ocurriría si algún medio de prensa afirmara (y repitiera) que la Argentina de los últimos años es la más segura de los últimos 16 años? ¿Qué pensaría la gente a la hora de volcarse por determinado modelo económico y social si se afirmara la existencia de una relación entre la criminalidad, el nivel de desempleo y el PBI? Según la Dirección Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación (de aquí abreva la ONU para sus estadísticas oficiales), en el 2007 la Argentina registró 1.218.243 hechos delictuosos totales, la menor cifra desde 2005 (menor también que la del 2002, con 1.340.529 de casos). Al analizar la evolución de la tasa de hechos delictuosos cada 100.000 habitantes, se observa un ascenso franco e ininterrumpido desde 1991 hasta el 2002, para a partir de allí caer de forma continua hasta el 2007. Los hechos delictuosos totales se dividen en ocho grupos, de los cuales los de mayor incidencia se clasifican como “delitos contra las personas” (22,5% de incidencia) y como “delitos contra la propiedad privada” (58,4 por ciento). Los primeros pasaron de una tasa de 255 (cada 100.000 habitantes) en 1991 a 697 en el 2007, ascendiendo casi ininterrumpidamente. Los segundos pasaron de 994 en 1991 a 2.497 en el 2002, para a partir de allí descender de manera continua hasta el 2007, situándose en 1.809 casos.

Tomando en consideración el período 1991-2007 y siempre sobre la base de las estadísticas del referido ministerio, a su vez trabajadas con datos suministrados por las provincias, surgen las siguientes apreciaciones:

1) El promedio de homicidios dolosos cada 100.000 habitantes de la década del ’90 (1991-2000), es decir durante los dos gobiernos de Carlos Menem, fue de 7,86.
2) El promedio de homicidios dolosos cada 100.000 habitantes durante el gobierno de Fernando De la Rúa (este autor no tiene en cuenta los asesinatos del 20 y 21 de diciembre de 2001) fue de 7,68.

3) El promedio de homicidios dolosos cada 100.000 habitantes de la época kirchnerista (2003-2007) fue de 5,9, un 25% menor que durante los gobiernos citados.
4) En materia de homicidios dolosos cada 100.000 habitantes, el país registró en el 2007 la tasa más baja desde 1991: 5,26 (7,3 fue la de 1991).

5) Desde el 2002 que la tasa de homicidios dolosos viene cayendo considerable y sostenidamente: de 9,2 en el 2002 a 5,26 en el 2007.

6) Desde el 2005 que la tasa de homicidios dolosos se mantiene casi estable (aunque sensiblemente a la baja). Igual evolución siguió el grupo de hechos delictuosos contra la propiedad, no así el grupo de hechos delictuosos contra las personas.

7) El mayor aumento continuo registrado de hechos delictuosos cada 100.000 habitantes ocurrió entre 1991 y el 2002.

8) La más marcada y progresiva disminución de hechos delictuosos cada 100.000 habitantes ocurrió entre el 2002 y el 2007.

9) La tasa de hechos delictuosos del 2007 es apenas superior a la del 2000.
Ahora bien, cualquiera que haya estudiado, leído o escuchado de economía, no puede omitir vincular estas inferencias con, justamente, el derrotero socioeconómico nacional durante la última década y media. En 1991, la tasa de desempleo era de 6%, cifra que llegó al 17,3% en 1996, luego cayó al 12,4 en 1998 para volver a subir de manera abrupta hasta el 2001-2002. Dicha tasa declina de manera igualmente abrupta y continuada desde el 2002 hasta el 2008. Algo similar ocurrió con la tasa de crecimiento del PBI. En 1987, fue de 2,5%; entre 1988 y 1990 fue negativa; entre 1991 y el 2000 fue discontinua y por momentos negativa. El pico máximo alcanzado tanto en la tasa de hechos delictuosos totales como en la de homicidios dolosos se registró en el 2002, luego de cuatro años de PBI negativos (1999-2002) y estampida del desempleo, de 13,8 a 17,8 por ciento. La evolución más favorable registrada por las dos tasas antedichas y durante los últimos 16 años se produce entre el período 2003-2007. Por cierto, un período durante el cual se experimentó el mayor crecimiento continuo del PBI y a las mayores tasas de su historia, esto en un contexto de industrialización creciente, por demás redistributivo y con énfasis en el Estado como actor estratégico de la vida nacional. Finalmente, la profunda desaceleración en la disminución de los hechos delictuosos y homicidios dolosos registrados entre el 2005 y el 2007 –a pesar de la baja progresiva que en dichos años registró el desempleo como el aumento del PBI– denotan la presencia de fallas estructurales inherentes a la política criminal nacional que deberán ser abordados y corregidos de forma perentoria. Si bien ésta es una primera aproximación, salta a la vista la estrecha relación existente entre la evolución de los hechos delictuosos y los homicidios dolosos con la tasa de desempleo y la evolución del PBI nacional. ¿Y si los argentinos supieran de esta relación y comenzaran luego a relacionar estos parámetros con modelos económicos y sus respectivos representantes políticos? ¿Y si los argentinos supieran que su país es mucho más seguro que la próxima sede del Mundial de fútbol o que la sede de los Juegos Olímpicos del 2016? Al neoliberalismo criollo, aún amo y señor de los medios masivos de comunicación, poco le importa llevar al banquillo de los acusados a delincuentes, asesinos o mafiosos. Es el modelo vigente el gran enemigo. Es el Estado el verdadero flagelo, el gran bribón. La imagen de un país “inseguro” al extremo con un Estado ineficaz y corrupto, es una de las pocas herramientas (aunque en estos momentos la más certera y letal) con las que cuenta el modelo agroexportador para regresar a la Casa Rosada.[8]

Como se puede apreciar en el largo fragmento del artículo de Bernal que incluí más arriba, al igual que las citas de Calcagno, en relación a la inseguridad el discurso de los medios va hacia un lado y los hechos (y las estadísticas así lo indican) va hacia otro lado. El objeto de esto es construir discursivamente una sensación que termina (a fuerza de repetición goebelsiana) por reemplazar a los hechos objetivos.

Otra de las técnicas de propaganda que se utilizan es tomar verdades parciales para construir una mentira, aquí nuevamente tomamos el ejemplo de Lanata, quien cita a María Julia Oliván que “678 es repetitivo a propósito, está basado en la repetición” utilizan técnicas de repetición con los informes, Lanata dijo “…y entonces pensé, repetir, repetir, es Goebbels puro… Repetir una mentira hasta que se torna verdad… Es el manual 1 de Goebbels 1.” Aquí vemos como funciona la construcción de la realidad en el Discurso Político Hegemónico, Oliván dice que 678 se basa en la repetición, Lanata agrega de una mentira, la tergiversación ya está hecha, entonces lo que hace Lanata es tomar una verdad parcial 678 se basa en la repetición, para construir una falacia, repite mentiras. Repetir no necesariamente implica mentir, uno puede repetir una verdad, de hecho, hay muchos ejemplos de “campañas de prensa” mendaces, basadas en fuentes anónimas que los grandes medios oligopólicos toman y repiten, allí sí mintiendo, desde sus voces múltiples (que en realidad son una sola), el oligopolio maneja 264 licencias de medios[9], lo cual lo torna dominante en el mercado, basta que vociferen una mentira y esta tendrá 264 bocas de “expendio” instantáneamente, lo cual tornará esa mentira en una verdad a fuerza de iteración.

La evidente falta de rumbo de la oposición la torna peligrosa pues, como se ha visto en este episodio de las supuestos “aprietes”, asume una postura destituyente, mientras algunos medios, como TN son los que verdaderamente asumen un rol deleznable “apretando” diputados exigiéndoles rendición de cuentas sin la mínima catadura moral, sin el mínimo plafond requerido para hacerlo, asumiendo que la función de un medio sea la de “vigilantear” a diputados.

Hay que estar alertas porque algunos medios de difusión intentan hacer pasar sus intereses particulares como intereses generales de toda la sociedad, y en esa embestida, se llevan puesta a la verdad histórica, y, con el aval de esta impresentable camándula política que constituyó el menemismo y el aliancismo pretenden llevarse puesta la institucionalidad democrática y la gobernabilidad al grito de “abajo la autocracia kirchnerista” olvidando que fueron ellos los responsables del 19 y 20 de diciembre de 2001, que su desprecio a la política expresado en el vaciamiento político y la desmovilización de los 90, reino de la frivolidad si los hubo, lo que los aterroriza es la repolitización de la política y la movilización popular crecientes que son la obra, tal vez el principal legado, de Néstor y Creisitna Kirchner.


© Lic. Patricio A. Brodsky

15/11/2010


[1] Calcagno, Alfredo Eric: ¿De Qué Inseguridad Se Habla? Publicado el 12/4/2009 en http://www.elargentino.com/nota-36334-De-que-inseguridad-se-habla.html

[2] Calcagno, Alfredo Eric: ¿De Qué Inseguridad Se Habla? Publicado el 12/4/2009 en http://www.elargentino.com/nota-36334-De-que-inseguridad-se-habla.html

[3] Calcagno, Alfredo Eric: ¿De Qué Inseguridad Se Habla? Publicado el 12/4/2009 en http://www.elargentino.com/nota-36334-De-que-inseguridad-se-habla.html

[4] Calcagno, Alfredo Eric: ¿De Qué Inseguridad Se Habla? Publicado el 12/4/2009 en http://www.elargentino.com/nota-36334-De-que-inseguridad-se-habla.html

[5] Calcagno, Alfredo Eric: ¿De Qué Inseguridad Se Habla? Publicado el 12/4/2009 en http://www.elargentino.com/nota-36334-De-que-inseguridad-se-habla.html

[6] Bernal, Federico: La politización de la “inseguridad” publicado el 8/1/2010 en http://www.elargentino.com/nota-73080-La-politizacion-de-la-inseguridad.html

[7] Bernal, Federico: La politización de la “inseguridad” publicado el 8/1/2010 en http://www.elargentino.com/nota-73080-La-politizacion-de-la-inseguridad.html

[8] Bernal, Federico: La politización de la “inseguridad” publicado el 8/1/2010 en http://www.elargentino.com/nota-73080-La-politizacion-de-la-inseguridad.html

[9] Ver al respecto los dichos del sociólogo Walter Formento, Presidente del CIEPE, (Centro de Investigaciones en Política y Economía), en una carta a la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe http://www.senadosantafe.gov.ar/galery/po004-CIEPE.pdf

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