Cuando era estudiante de sociología, allá por finales de la década de 1980 y principios de la década de 1990, elegí para cursar en la facultad una asignatura llamada: “La Construcción de la Realidad a través del discursos de los noticieros de TV”. En aquel momento, viendo los complejos y sutiles mecanismos de construcción de la realidad social no me imaginaba que 20 años después estos mecanismos aparecerían tan “transparentes” ante el público. No imaginaba que la “sutileza” de transmitir ideología dominante desde los Aparatos Ideológicos de Estado, haciendo pasar (como dijera Marx acerca de los intereses de las clases dominantes a nivel económico) sus intereses particulares como intereses generales de toda la sociedad, se convertiría en una maniobra burda y evidente. Han perdido el rumbo y por ello se han vuelto mas “explícitos”, perdiendo la astucia y la sagacidad.
Los grandes grupos de medios de comunicación hoy tornados gigantescos consorcios oligopólicos, virtuales grupos de poder real, a través de sus “bocas de expendio” de “La Verdad” han sufrido una metamorfosis en la cual han pasado de “informar” en forma de relato o descripción en forma neutra acontecimientos acaecidos, a “explicar” e “interpretar” esos hechos, objetivando las neófitas opiniones de los “presentadores” de noticias como si fuera la opinión de expertos columnistas para llegar, finalmente a “producir” las noticias (los hechos).
Hace días, meses, que asistimos a una intensa campaña de prensa, combinada con ciertos políticos opositores, los cuales nos intentan mostrar los acontecimientos en una mirada de prisma. Es decir, forzando e invirtiendo la realidad tal cual se presenta.
En primer lugar hace días que vienen en un proceso de construcción de una realidad alternativa a la que dictan los acontecimientos, en relación al lamentable episodio de la supuesta “coima del presupuesto”, primero en relación al “confuso” episodio de la supuesta “llamada intimidatoria”, que finalmente se supo que le hiciera la supuesta intimidada a la supuesta intimidadora, realmente patético, armaron (posiblemente en un acuerdo entre algunos opositores y el grupo oligopólico Clarín) un sainete tan berreta que rápidamente se desmoronó como castillo de naipes frente a una corriente de aire.
En segundo lugar vino el episodio de la “locomotora” Camaño, que con la metodología característica de su marido -el burócrata sindical quemador de urnas en Catamarca y ladrón confeso (recordemos sus famosas palabras acerca que “hay que dejar de robar por dos años”)- clausuró un debate como suelen hacer quienes tienen un grado nulo de cultura democrática, con un golpe a la boca de su rival, el Diputado Carlos Kunkel.
Lo curioso aquí fue la operatoria de los grandes oligopolios de prensa de nuestro país, los grandes constructores de la realidad. En efecto, las principales columnas políticas de los diarios Clarín y La Nación del día domingo 21 de noviembre de 2010, como afirma el Canciller Timerman, nos dan una clara idea de cómo es la operatoria de los medios de difusión en relación a la construcción de la realidad.
Lo que hacen en estos artículos, en lugar de repudiar la falta de vocación democrática de diálogo y debate de quien emprende con violencia física contra los rivales, sorprendentemente plantean una incondicional defensa de la violencia ejercida por Camaño contra Kunkel. Luego, durante la semana, apreciamos (en la adjetivación de los nombres propios) la forma de construir la descalificación de Kunkel, mientras que a Camaño la definen como la “Diputada Camaño”, Kunkel será el “Ultrakirchnerista Kunkel”.
En los editoriales nombrados buscan la demonización de Kunkel, y la obvia justificación de la violencia ejercida contra él a través de unos dichos de Van Der Koy, dijo el autor: "...tal vez , en una democracia menos contaminada, la lacra de Kunkel no circularía por los pasillos del Congreso". O sea, la culpa del lamentable episodio no es la violencia y la intolerancia de Camaño, sino la propia víctima a la cual, de paso la adjetiva como lacra… Kunkel fue agredido… “Por algo será”… El mismo razonamiento del “sentido común” procesista.
Este tipo de opiniones están en la misma lógica del discurso de la “crispación” social, como ellos están crispados, colocan el origen de su odio y de su violencia en el gobierno, es un mecanismo de proyección de características similares al que sufren los racistas, como sienten “malestar” ante su propio sentimiento de odio, en vez de asumirlo lo proyectan en su objeto de odio. Lo que sucede, en realidad, es lo que dijo Theodor Adorno en relación al antisemitismo, dijo Adorno: “El problema del antisemitismo no hay que buscarlo en el judío, sino en el antisemita”.
Los “instintos asesinos” de parte de la oposición los podemos decodificar en dichos de Carrió: “…la gente dice los quiero matar…”; Macri “…vamos a subirnos al tren aunque tengamos que tirarlo a Kirchner por la ventana…” (y de eso sabe Macri cuando, maniobra mediante, encabezó el “golpe institucional” contra Ibarra); o la bravuconada de Duhalde “…esta pelea la ganamos por Knock Out o por abandono… A mitad del año que viene van a estar para tirar la toalla…”; De Angeli diciendo que “le perdonaron la vida” al gobierno; Biolcati y Grondona hablando del “golpe” y la asunción del “traidor serial” Cobos; etc., los ejemplos son innumerables, están crispados y violentos y la culpa “es” del gobierno, ellos son los violentos, son los que están crispados porque el país ya no recorre el rumbo a la disolución nacional en el que lo colocaron ellos mismos, durante los gobiernos de Menem, De la Rua (curioso apellido signado por el destino, su traducción es “De la Calle” y dejó 30 muertos en la misma cuando huyó como rata por tirante al transformar su gobierno en una continuación del menemismo pero por la farsa), y el propio Duhalde con los asesinados Kosteki y Santillán en su haber.
Esta oposición cuya existencia está sostenida sólo por la inmensa campaña de prensa de los medios (los cuales fungen de “dirección técnica” de esa misma oposición) para intentar construir su consenso no tienen mejor idea que armar el sainete de la “corrupción del presupuesto” y los “aprietes del gobierno”, andamiaje que duró tanto como la moral de los autores de la mendaz maniobra. Si hasta la oposición leal como la UCR, tuvo que salir al cruce para desentenderse de esta opereta y no verse arrastrados al lodo del descrédito por Carrió, Bullrich, etc.
Indigna ver que esta dirigencia política desacreditada, los mismos que aplicaron las recetas neoliberales (el “menemista” peronismo federal y la “delarruista” Coalición Cívica), cuyos “dones y virtudes” para gobernar los vimos en práctica en la “segunda década infame” (1989-2001) colocaron al país al borde de la disolución nacional, ellos, los destinatarios de los cantos populares de “que se vayan todos, que no quede uno solo”, son los que hoy tienen una política claramente destituyente con el objetivo de llevar nuevamente al país al caos y la disolución nacional subordinándolo a los intereses de sus patrones: la Sociedad Rural Argentina, los Grupos Económicos Concentrados y la Banca Privada Internacional.
Indudablemente estamos viviendo épocas de cambio, cuando las clases dominantes ya no pueden controlar a las clases subalternas mediante la generación de consenso apelan a la violencia, en este sentido es que nos hallamos con sus discursos “crispados” y sus discursos “violentos”, lo que debemos hacer es construir mayor consenso, aislarlos más aún y evitar que puedan traducir esos discursos de violencia en prácticas violentas, en ese sentido lo de Camaño es inaceptable y lo de los medios y políticos opositores, realmente repudiable avalando cualquier estrategia, incluso la descalificación y la violencia con tal de desestabilizar al gobierno.
Cervantes, en boca del Quijote decía: “Ladran Sancho, señal que cabalgamos”; justamente eso es lo que los enferma de odio, que un gobierno popular como éste, en sólo siete años ha podido revertir décadas de políticas de destrucción de la soberanía política y económica de la nación, al tiempo que ha revalorizado (y repolitizado) la política, movilizando inmensas masas populares que estaban desmovilizadas por años de fracasos y políticas en contra de los intereses populares. Este gobierno entusiasmo, no porque sea revolucionario, sino porque defiende los intereses populares y eso, a los ojos de neoliberales y vendepatrias es inaceptable.
Prefieren el país en llamas como en 2001 antes de ver bonanza económica, desarrollo industrial, bajas tasas de desempleo por el odio de clase que tienen. Los políticos de la oposición, como dijo Marx sobre las capas medias, tienen los pies en la clase obrera y la cabeza en la burguesía.
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